La primera fecha a la que debemos apuntar cuando queremos indagar en la historia de la fotovoltaica, es el año 1839, cuando Alexandre Edmund Bequerel (París, 1820-1891), físico francés que entonces contaba apenas 19 años, descubrió el efecto fotovoltaico mientras experimentaba con una pila electrolítica.
A lo largo del siglo XIX se prosigue en la investigación del efecto fotovoltaico hasta que en 1877 de produce la primera célula fotovoltaica de selenio. Casi treinta años después, en 1904 Albert Einstein publica un artículo sobre el efecto fotovoltaico, junto con otro artículo sobre la teoría de la relatividad. Unos años después, cuando recibe el Premio Nobel se destaca su “servicio a la Física Teórica y especialmente a su descubrimiento de la ley del efecto fotovoltaico”.
Habría que esperar luego hasta 1954 para que se creara la primera célula de silicio, a manos de los investigadores D.M. Chaplin, C.S. Fuller y G.L. Pearson, haciendo su presentación oficial en Washington ese mismo año. Un año más tarde, la industria americana recibe el encargo de producir equipos solares fotovoltaicos para aplicaciones espaciales. La empresa Hoffman Electronic produce ese año células de un 3% de rendimiento; apenas tres años después las produciría con un 8% de rendimiento. Finalmente, en 1958 se lanza el Vanguard I, primer satélite que se nutre de energía solar y que estaría operativo durante 8 años. Mientras tanto, la Unión Soviética da a conocer en la exposición universal de Bruselas sus células de tecnología de silicio.
Otros hitos marcan el desarrollo de la fotovoltaica en los siguientes años. En 1962 es lanzado el primer satélite comercial de telecomunicaciones, el Telstar, con una potencia instalada de 14W. En 1963 Japón instala un sistema de 242 W en un faro, el más grande hasta ese momento. Pero sólo un año más tarde, la nave espacial Nimbus se lanza al espacio con una instalación fotovoltaica de 470 W. El desarrollo en este ámbito sigue aumentando hasta que en 1973 el Skylab, primera estación espacial americana, lleva instalados consigo 20 kW de potencia en paneles fotovoltaicos. Ese mismo año, la producción de células a nivel mundial alcanza los 100 kW. Por fin, en 1975 las aplicaciones terrestres superan a las espaciales.
Así, en 1977 la producción de paneles en el mundo supera los 500 kW y, ya en 1980, ARCO Solar se convierte en la primera empresa que alcanza la fabricación industrial de 1 MW de módulos al año. Con la proliferación de empresas con capacidades de este tipo, en 1983 la producción mundial de paneles supera los 20 MW al año. En la década de los noventa esta producción sigue en aumento, hasta que en 1998 se alcanzan los 1.000 MW instalados en el planeta. En 2004, esa misma capacidad sería instalada en un solo año[1].
Desde entonces la potencia instalada ha sido cada vez mayor año tras año. En 2005, se instalaron 1.400 MW; en 2006, 1.600 MW; en 2007, 2.600 MW; en 2008, 6.000 MW, y en 2009, 7.200 MW. Hoy en día, en el mundo, existe una capacidad de generación eléctrica fotovoltaica acumulada de casi 23.000 MW[2].
En cuanto a España conviene señalar también algunos hitos. El primero de ellos corresponde al año 1980, cuando se promulga la ley 80/1980 de conservación de la energía, en la cual se regula por primera vez el régimen especial. En 1986 se aprueba el primer Plan de Energías Renovables y se prevé la instalación de 3 MW. En 1991, el Plan Energético Nacional aumenta ese objetivo hasta los 5,7 MW. Así llega el año 2000, y con él una potencia instalada acumulada de 12 MW y la aplicación de subvenciones a través del Plan de Fomento de Energías Renovables 2000 – 2010; plan con el que se pretende alcanzar los objetivos de expansión de energías renovables impuesto por la Unión Europea, la cual exigía que en 2010 estas energías cubrieran un 12% del consumo total. Al calor de este plan, la energía solar fotovoltaica alcanza en 2003 los 27 MW instalados, una potencia demasiado escasa para el cumplimiento de tales objetivos[3].
El fracaso de este plan hace que en 2004 se revise su contenido, dando como resultado el nuevo Plan de Energías Renovables. Con él se establece que la energía solar fotovoltaica alcance para el fin del periodo (año 2010) los 400 MW. Pero apenas tres años después, en 2007, ese objetivo es alcanzado y superado, ya que se consigue una capacidad acumulada de 650 MW. Pero es, sin duda, en el año 2008, al calor del Real Decreto 661/2007 cuando la capacidad instalada en España “pega el estirón”. Ese año se instalan por la geografía española más de 2.500 MW de energía solar fotovoltaica nuevos. La energía fotovoltaica acumulada para entonces supera los 3.000 MW y España se convierte en el segundo país del mundo, después de Alemania, en capacidad instalada[4].
El siguiente gráfico nos muestra la evolución de la capacidad fotovoltaica instalada en España y en el mundo desde el año 2004.
[1] Historia de la energía solar fotovoltaica. Documento consultado en el sitio web de la Asociación de la Industria Fotovoltaica de España (ASIF), www.asif.es.
[2] Global Market Outlook for Photovoltaics until 2014. European Photovoltaic Industry Association. Actualización de mayo del 2010. p. 5
[3] ASIF, ibid.
[4] Global Market Outlook for Photovoltaics until 2013. European Photovoltaic Industry Association. p. 4.