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Cumbre del Clima en Durban, Sudáfrica. Éxito... Fracaso...

Cumbre del Clima en Durban, Sudáfrica. Éxito... Fracaso...

Pues según como se mire y según quién nos cuente el resultado. Cuando todo parecía que después de dos semanas de negociaciones sin apenas repercusión mediática todo indicaba que Durban terminaría en un fracaso estrepitoso ¡¡¡voilà!!! Se consigue un acuerdo. Eso sí, fuera de plazo, después de maratonianas sesiones de negociación, retrasando el final previsto para la Cumbre y evitando, así, la imagen de fracaso absoluto. Algunos periódicos publican titulares del estilo “Durban salva los muebles “in extremis” para seguir negociando”. Pero, ¿qué muebles se han salvado en Durban?


El Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon  “ha afirmado que las decisiones tomadas en la Conferencia de las Naciones Unidas para el Cambio Climático en Durban, Sudáfrica, representan un importante acuerdo que va a definir cómo la comunidad internacional va a hacer frente al cambio climático en los próximos años”. Está claro que para él los acuerdos alcanzados “in extremis” son un éxito. O quizá se temía algo peor.

Mientras, Juan López de Uralde, Director general de Greenpeace España hasta hace poco más de un año y durante  más de una década titula así su artículo en el diario Público “Muy lejos de ser un “hito histórico”. Según Uralde “los gobiernos del mundo han acordado en Durban poner en marcha en 2020 exactamente lo que ya se habían comprometido a hacer en Copenhague en 2009. Dos años después del bochornoso incumplimiento de los políticos en Dinamarca, asegura López de Uralde,  nos vuelven a prometer que lo harán una década después. Un dato relevante: en Copenhague había 120 líderes mundiales, en Durban apenas una docena”.  Debe ser que Ban Ki-moon se estaba temiendo aún algo peor.
¿De dónde salen estas percepciones tan distintas?

Ban Ki-moon habla de éxito porque  la UE logró imponer  en Durban (fuera de plazo y a marchas forzadas) su órdago a las potencias emergentes (China e India) y a EEUU para alcanzar un acuerdo global que incluye a los países más contaminantes.  La cumbre acordó, también,  que negociará para tener en 2015 un protocolo, un instrumento legal o un resultado acordado con fuerza legal que limite las emisiones de todos los países a partir de 2020. Este acuerdo es lo mejor que pudo arrancar la UE y permite seguir la negociación en la próxima cumbre, en Catar en 2012, a la vez que sienta en la mesa a todos los grandes emisores. Y se prorroga el Protocolo de Kioto que expira en el 2012 (aunque Canadá es el primer país en abandonar Kioto). Se trata de acuerdos importantes que parecían impensables un día antes cuando parecía que todo se quedaría en aire. Contaminado, claro.

Pero organizaciones ecologistas y ONG,s no ven el triunfo por ningún sitio. La ONG Intermon/Oxfam advirtió de que "la falta de un acuerdo ambicioso tendrá dolorosas consecuencias para los pobres del mundo entero. Un aumento de temperaturas de 4 grados centígrados puede suponer la destrucción total para los pobres agricultores que sufrirán más hambre y pobreza". Según los científicos, los recortes de emisiones actuales no impedirán que la Tierra se caliente a finales de siglo por encima de los 2 grados centígrados considerados peligrosos y sería necesario recortar en un 50% los gases de efecto invernadero para 2050.

Greenpeace describió la cumbre como un "fracaso" y aseguró que los gobiernos participantes deberían "sentirse avergonzados porque han elegido escuchar a los contaminadores por encima de la gente".

Ecologistas en Acción mostró su decepción por el "flagrante" retraso de reducciones de emisiones para frenar el cambio climático y lamentó que Durban "someta los principios de justicia y los derechos humanos a los intereses económicos y comerciales dominantes".

Mientras los más optimistas consideran un triunfo que en las negociaciones participen EEUU, China, India, la UE y Brasil, que concentran más del 85% de las emisiones de gases de efecto invernadero, los más pesimistas, sin embargo, ven en Durban un reflejo de la cumbre de Bali de 2007, en la que ya se pactó una hoja de ruta para tener un acuerdo en 2009 y luego fracasó. Hoja de ruta al desastre titula Issac Rosa en Diario Público

Y nosotros nos preguntamos ¿cuál es el papel del ciudadano medio? ¿Podemos hacer algo mientras tanto para salvar el planeta, para frenar las emisiones de CO2?

Claro que podemos. #economiaerestu  


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